viernes, 5 de agosto de 2016

G. H. Mead - Los objetos científicos y la experiencia

G. H. Mead - Los objetos científicos y la experiencia

Traduzco aquí uno de los ensayos suplementarios de La Filosofía del Presente de George Herbert Mead.


III. Los objetos científicos y la experiencia

El proceso del conocimiento sigue para el científico un camino distinto del que sigue para el epistemólogo. El científico parte de un mundo material incuestionado, y con objetos incuestionados que aparecen en el problema del que se ocupa su investigación; a partir de estos pasa, por inferencia, a la formulación de hipótesis y a las consecuencias que conlleva, y de ahí pasa a la observación y al experimento con el cual somete a prueba su hipótesis. Aunque critica sus experiencias perceptuales y exhibe los errores e ilusiones de la percepción, su crítica siempre se funda sobre objetos que están allí, y su crítica no invalida éstos, ya que ha de apelar a ellos como pruebas de los errores que descubre. En el proceso se pensar su hipótesis sus ideas simbolizan relaciones en un mundo que está allí, y él busca de modo tentativo establecer entre ellas interrelaciones que superen los conflictos que hay entre los objetos y sus significados, o entre los diferentes significados de las cosas. Por fin, deduce los resultados que se siguen de su reconstrucción hipotética, y mediante la observación y el experimento en un mundo incuestionado halla, o no consigue hallar, la confirmación que busca. Su proceder cognitivo parte un mundo perceptual aceptado, y pasa por casos excepcionales y significados conflictivos, hasta el mismo mundo, una vez sus significados se han reconstruido. El mundo ése, de por sí, nunca lo cuestiona.

El epistemólogo, por otra parte, parte del hecho de que todas las experiencias perceptuales dependen de la relación entre el mundo y el organismo, y usa experiencias tales como las ilusiones y los errores de percepción para localizar perceptos en una consciencia totalmente separada del mundo de objetos al que se refieren estos perceptos. Esta posición quedó muy fortificada por la doctrina de la ciencia renacentista según la cual las cualidades secundarias no pueden pertenecer al mundo físico del que se ocupa la ciencia física. El conocimiento, tal como lo concibe el epistemólogo, se propone la tarea de pasar desde esos estados de conciencia, incluyendo toda la experiencia perceptual, hasta un mundo ontológicamente separado al cual parecen referirse esos estados de consciencia. Se ve llevado así a la concludsión de que hay una referencia cognitiva asociada a toda experiencia perceptual. La existencia de un mundo al que se refieren tales estados de consciencia se convierte en el problema del epistemólogo.

Es importante situar al objeto científico en su relación con el mundo perceptual, que está, como hemos visto, presupuesto tanto en el problema del científico como en sus datos experimentales. Ese objeto es una abstracción de lo que en la experiencia se somete a medición exacta. Es además una cosa física, es decir, ocupa un volumen de extensión que concebiblemnte podría traerse al ámbito de una experiencia manipulatoria. Incluso si nos atenemos al idea de de Broglie y formulamos la materia en términos de movimiento ondulatorio, hemos de recaer en una porción definible del espacio que está dentro de nuestro ámbito de manipulación concebible en la medida en que podamos medir las ondulaciones. El éter, mientras la ciencia lo mantuvo, podía concebirse como el material que llenaba este espacio, y se le podían ascribir a él la elasticidad y la rigidez.objetos científicos

Si nos volvemos a los hallazgos experimentales a los cuales debe apelar incluso la hipótesis más abstrusa, si con algún resorte se puede apelar a ellos, vemos que la prueba tiene lugar dentro de lo que he llamado el área manipulatoria. Nos las vemos aquí con lecturas de indicadores que reflejan cambios que se hallan a distancia del los cambios que tienen lugar en el aparato. En el ámbito de esta experiencia manipulatoria, las perspectivas visuales desaparecen, y podemos alcanzar un alto grado de exactitud en la medida. Su estructura espacial es, como hemos visto, la del cuerpo rígido, y en la medida hasta donde alcanzan las pruebas físicas, la de la geometría euclidiana. Lo que tiene una importancia especial es que es en este ámbito donde encontramos, de modo directo o indirecto, nuestros objetos comunes. Por ejemplo, el penique del que tanto se han ocupado los epistemólogos es el mismo penique para diferentes observadores y desde ángulos distintos y distancias diferentes, en la medida en que estos peniques visualmente diferentes se reconocen como apariencias del mismo penique que cualquiera de los observadores podría tocar y manejar, bajo el control de su experiencia visual. Como resultado de un método común de manipulación, de medida y de localización, las áreas manipulatorias de los diferentes observadores se han vuelto así idénticas. Es importante reconocer que aunque cada individuo recibirá del penique una experiencia de presión en cierto sentido particular y propia, el método de identificar el penique que todos experimentarán no es particular de cada cual. Es un procedimiento lógico cuyas entidades y relaciones existen sólo en tanto en cuanto constituyen un factor universal de la experiencia del individuo. 



(En curso de preparación - n. del t.)
Traducción (en curso) de José Ángel García Landa


Mi fotoblog

Mi fotoblog
se puede ver haciendo clic en la foto ésta de Termineitor. Y hay más enlaces a cosas mías al pie de esta página.