lunes, 4 de julio de 2016

Retropost #1033 (4 de julio de 2006): Ian McEwan, Saturday


Algunas horas antes del amanecer Henry Perowne, un neurocirujano, se despierta para encontrarse ya en movimiento, sentado, apartando el edredón, y poniéndose ya de pie. Así empieza Saturday, que como Ulises es una de esas novelas que narran en detalle las peripecias de un solo día. En sentido amplio, pues termina la madrugada del domingo, con Perowne meditando sobre lo que ha sido su sábado. Una atalaya desde la cual contemplar un espacio más amplio (ver post anterior), el espacio-tiempo de toda una vida; un modelo reducido de la vida humana, cuando ya ha tomado forma y vemos la forma de la trayectoria que describe ésta.

this is still his Saturday, dropping far below him, deep as a lifetime. and from here, from the top of his day, he can see far ahead, before the descent begins. (273) 

Siempre, aún, in mezzo del camin di nostra vita. 

El narrador, tomando como excusa las percepciones y asociaciones de ideas de Perowne, nos lleva desde este día, especial y ordinario, a sus años más mozos, sobre todo a lo que ha sido su vida familiar. Desde que conoció a su mujer Rosalind, paciente de su hospital entonces, hoy dormida aún bajo la colcha. Nos lleva a sus relaciones no fáciles con su suegro Grammaticus (que hoy viene de visita), célebre poeta y alcohólico; con sus hijos, a quienes el abuelo ha encaminado en sus vocaciones: Daisy (poetisa aspirante) y Theo (músico de blues). A su trabajo, sus pacientes y colegas, su squash (pronto lo deja ya), su confianza en la ciencia, su escepticismo ante los pacifistas que se manifiestan contra Bush&Blair y contra la guerra de Irak. Es una manifestación multitudinaria, la de hoy, que indirectamente causa cortes de tráfico y un pequeño accidente al chocar el Mercedes de Perowne con un BMW conducido por un matón llamado Baxter.

Perowne cree que este matón le va a romper la cara, pero logra desconcertar a Baxter al hablarle de la enfermedad degenerativa que éste padece. Y se va sin más; Baxter queda humillado ante sus secuaces, y volverá with a vengeance en plena reunión familiar por la tarde, para crear una situación llena de tensión, donde hay que tomar decisiones arriesgadas, y pelear, cosa que Perowne no sabe hacer, para proteger a su familia.

Pero las neuronas de Baxter tienen cortocircuitos; una vez más se le desconcierta, y esta vez los hombres de la casa lo desnucan por la escalera. Acaba el matón en el hospital de Perowne, siendo operado por él mismo esa misma noche (mucha descripción de operaciones y anatomía cerebral hay en la novela). Este es el lado más fantástico de la novela, la operación al agresor, digo, aunque cosas más raras han pasado y tipos aún más fríos que Perowne ha habido. Perowne es sordo a la poesía, Baxter no, y eso tiene a Perowne impresionado: una dimensión de la existencia que se le escapa. Ni siquiera quiere denunciar al matón, sí encerrarlo en un psiquiátrico, donde él controlará mientras Baxter la degenerativa de Baxter seguirá degenerando...

Termina el libro a la manera de Ulises, pero en positivo. Yes, yes, Perowne quiere a su señora, y se duerme en la madrugada del domingo abrazado a ella, como la única certidumbre que queda al final en la vida:

And then: there's only this. And at last, faintly, falling: this day's over. (279)

La pequeña muerte, y el día, modelo a escala de la vida. También tiene su cíclope, esta odisea; Circé no, pues Perowne es fiel; alguna Nausícaa sí que hay... Tiene una versión reducida de los Juegos de la Ilíada o la Eneida (el squash que pierde Perowne), tiene Telémaco, tiene hasta sus meditaciones sobre Hamlet. Y su nave hueca, un poco abollada. Podríamos trazar un mapa de Dublín, Londres y el Mediterráneo quizá, sobre la novela. Floating Rocks.

También, por rizar el rizo, el palimpsesto nos lleva a otro poema cuya estructura sigue: "Dover Beach", de Matthew Arnold. Es el poema con el que Daisy la poetisa desarma al cíclope, recitándolo desnuda por órdenes de la autoridad. Este poema cierra también el libro, tras la meditación ensoñada de Perowne, y antes de los Acknowledgements (la trastienda donde la novela se ha cocinado: van los agradecimientos a Neil Kitchen, neurocirujano, entre otros. Ah, y a Annalena - casi capicúa - McAfee, esposa que como Rosalind proporciona "loving encouragement". Hay, claro, mucho del autor en su personaje, que se nos presenta si no como un Everyman sí como un homme moyen occidental y un espejo para el lector implícito).

Dover Beach. Inglaterra frente a Francia, de donde viene Grammaticus, el suegro poeta (y ególatra). "The cliffs of England stand", fair isle, quizá bastión de Occidente, con Bush y Blair. Aunque tras el accidentado sábado Perowne no cree tanto en la política belicista que defendía poco antes frente a su pacifista hija Daisy.

"Come to the window, sweet is the night-air!". Perowne mira su plaza de Londres desde la ventana, la clocharda, los paseantes, la gente que va a la manifestación "pro-Saddam". Alegoría del 9/11, o del 7/7 (y portada del libro): ve un avión con pilotos musulmanes, incendiado, ¿quizá pilotos suicidas? pasar sobre Londres. Algunos llamarán al libro profético, mientras que es sólo realista. La noche está llena de ejércitos ignorantes mientras Perowne medita desnudo ante su ventana.

Listen! you hear the grating roar
Of pebbles which the waves draw back, and fling,
At their return, up the high strand,
Begin, and cease, and then again begin,
With tremulous cadence slow, and bring
The eternal note of sadness in.

Shakespeare hace tiempo también oyo esta triste música. Para mí, en el soneto "Like as the waves make toward the pebbled shore", como en el poema de Arnold, el movimiento del verso imita el de las olas, y las letras (scripta manent) son como las piedrecillas milenarias y pulidas, tiempo petrificado. Así nos lleva el poema a la noche de los tiempos, a una historia que desborda our little life, rounded with a sleep. Un tiempo geológico que Arnold (no thanks, Lyell) sentía como un atentado directo contra sus certidumbres.

The Sea of Faith
Was once, too, at the full, and round Earth's shore
Lay like the folds of a bright girdle furled.
But at my back I only hear
Time's melancholy, long withdrawing roar . . .

Como en el poema de Marvell, no hay aquí vida futura, sólo carpe diem. La ciencia, sí, la ciencia con conciencia resolverá el problema de la conciencia, confía Perowne. Pero eso no le da la solución a su dilema. ¿Atacar a Saddam, o no atacarlo? Por la mañana, Perowne ataca; por la noche, más viejo, no se pronuncia; escéptico, se abraza a su esposa y se duerme.

Ah, love, let us be true
To one another! For the world, which seems
To lie before us like a land of dreams,
So various, so beautiful, so new,
Hath really neither joy, nor love, nor light,
Nor certitude, nor peace, nor help for pain;
And we are here as on a darkling plain
Swept with confused alarms of struggle and fight,
Where ignorant armies clash by night.
Matthew Arnold (1867)

Había un continente, una tierra prometida en occidente, que se hundió bajo las aguas, y hacia allí siguen corriendo nuestros impulsos, como lemmings, a ahogarse en el mar de la incredulidad. El shock existencial quizá le viene a Perowne tarde, tras la pelea, tras la cena familiar postpuesta, tras la operación.

Daisy no ha sido violada... pero vaya, ¡estaba embarazada de un italiano! Fools rush in. A su suegro le han partido las narices. Ha, not so bad. Theo y él han peleado contra el bárbaro, y han vencido, por azar quizá. La guerra no resolverá las cosas, cree el autor - aunque hace luchar a su personaje, en defensa propia.

Aunque todo va bien en el frente occidental, llegará el atentado islamista que teme Perowne (y llegó, 7/7, y qué), y se hará viejo, como su madre, de Alzheimer la pobre, cuya casa clausuraron, muerta en vida. Antigua nadadora, admirada por su huérfano. Desde este sábado se ve lo que fue y lo que será, es todo, es mucho, pero ya vemos lo que hay. Cualquiera cambia el curso de la Historia.  Intervenimos, un poquito, en nuestra historia. Infinitesimalmente en la Historia.

Concéntrate en tu historia, la otra se ocupará de que la tengas en cuenta. El domingo pasará antes de que te enteres, tras este sábado prolongado.

Algunos episodios.

Su madre aún no ha muerto, piensa Perowne, mientras recoge las pertenencias de ella al cerrar la casa, ahora míseras y patéticas cuando se aíslan de su personalidad que ya se disuelve. Trangalladas, cacharros inútiles y repugnantes.

She's not dead, Henry kept telling himself. But her life, all lives, seemed tenuous when he saw how quickly, with what ease, all the trappings, all the fine details of a lifetime could be packed and scattered, or junked. Objects became junk as soon as they were separated from their owner and their pasts (274).

En esto, como en todo, our ends are none our own. Ni los de nuestras acciones ni los de nuestras palabras (la venganza de Baxter que Perowne desencadena sin saberlo). Es la lección del día, la lección del Player King de Hamlet. Escepticismo, y planes los justos. No podemos confiar ni en nosotros mismos, sólo en nuestra voluntad de hacer la vida vivible, mientras podamos. Demasiado castigado veo a Perowne, quizá con shock. Irreal su intervención operando el cráneo de Baxter tras el asalto que sufre su familia; todavía más discutible e irreal veo su decisión de no presentar denuncia contra él. La realidad de Perowne se ha vuelto demasiado insustancial para mi gusto allí. Y el individualismo desconcertado que propone la novela como visión política no puede ser muy ilusionante, desde luego. Aquí el autor quizá expone con sinceridad (candidly) su desorientación, renunciando a la omnisciencia, a las soluciones y a las ilusiones. Se refugia en lo tangible, en la vida cotidiana, en el cultivez votre jardin. ¿Le gusta este jardín? ¿Que es suyo? Cultívelo. (En vez de cultivar ilusiones, planes utópicos, o nostalgias). Todo es, claro, western individualism de manual. Es donde estamos, aquí y ahora, no use fooling ourselves.

Todo es tan irreal y evanescente, en la vida moderna. ¿Qué es lo que nos hace sentir y actuar como lo hacemos? Quizá miramos a la calle y vemos el efecto de alguna imagen antes televisada.

The plane emerges from the trees, crosses a gap and disappears behind the Post Office Tower. If Perowne were inclined to religious feeling, to supernatural explanations, he could play with the idea that he's been summoned; that having woken in an unusual state of mind, and gone to the window for no reason, he should acknowledge a hidden order, an external intelligence which wants to show or tell him something of significance. But a city of its nature cultivates insomniacs; it is itself a sleepless entity whose wires never stop singing; among so many millions there are bound to be people staring out of windows when normally they should be asleep. And not the same people every night. That it should be him and not someone else is an arbitrary matter. A simple anthropic principle is involved. The primitive thinking of the supernaturally inclined amounts to what his psychiatric colleagues call a problem, or an idea, of reference. An excess of the subjective, the ordering of the world in line with your needs, an inability to contemplate your own unimportance. In Henry's view such reasoning belongs on a spectrum at whose far end, rearing like an abandoned temple, lies psychosis. (17)

Es irónico, por supuesto, que Henry vive en un universo antrópico, la novela de McEwan. Parece claro, sin embargo, que McEwan no vive en ningún universo antrópico. Aunque también queda clara la tentación de la antropía, rechazada por la mente narratológica y científica, la mente metaficcionalizante. La paradoja de la narración metaficcional, negando la falacia narrativa, señalando sus propias costuras donde se juntan la distorsión retrospectiva, la apofenia, la psicosis y el afán de protagonismo, de ser el héroe de nuestra propia historia. La narración es una forma de pensamiento mítico: aquí señala a sus propios límites, desconstruyéndose a sí misma. Si religión queda para Perowne, tendrá que ser la religión desconstruida, la religión metaficcional y emergente, la religión que exhibe a Dios en su ataúd junto con Cristo crucificado, y en cuyos rituales se analiza críticamente el impulso religioso. Más montañas mueve la fe del Islam, eso seguro.

Perowne regards this as a matter for wonder, a human complication beyond the reach of morals. From it there spring, alongside the unreason and slaughter, decent people and good deeds, beautiful cathedrals, mosques, cantatas, poetry. Even the denial of God, he was once amazed and indignant to hear a priest argue, is a spiritual exercise, a form of prayer: it's not easy to escape from the clutches of the believers. The best hope for the plane is that it's suffered simple, secular mechanical failure. (18)

Perowne, y McEwan, y yo, abominamos de los curas con turbante, más cuanto más cabreados están. En realidad abominamos de todos los que tienen un plan perfecto al cual nos piensan someter, convirtiéndonos en Bush o en Chamberlain.

Beware the utopianists, zealous men certain of the path to the ideal social order. Here they are again, totalitarians in different form, still scattered and weak, but growing, and angry, and thirsty for another mass killing. (276-77)

Las bombas en el turbante, y poco más debajo, o encima, de él. Por no creer, no cree Perowne ni en el gato de Schrödinger, y le alabo el gusto.

He's heard that even the physicists are abandoning it. To Henry it seems beyond the requirements of proof: a result, a consequence, exists separately in the world, independent of himself, known to others, awaiting his discovery. What then collapses will be his own ignorance. Whatever the score, it is already chalked up. (19)

La anticipación de la retrospección no es una falacia. De ella está hecha el tiempo humano, y con ella tenemos que vivir. Otras partículas quizá vivan en otro tipo de tiempo; nosotros no. Lo cual no quiere decir que no se puedan tejer falacias con esta temporalidad narrativa que habitamos - de eso ya he hablado, ¿no? En fin, que la existencia, la conciencia, el conocimiento, la fuente de nuestras decisiones, la realidad y su perspectivismo... Todas estas cuestiones loom large en la mente de Henry Perowne, y en este Sábado.


Realismo, sanity, ciencia. Evolución (Lee Perowne a Darwin: "there is grandeur in this view of life"). Seguramente también a Gould. No es escándalo que seamos hijos del mono (Mac Affe. Embrace this truth). Claro que Henry es demasiado cientifista y literal a veces, demasiado pedestre, insensible a la poesía, casi casi a la música. En esto no reconoce a su propio padre - (where is thy father, He who gave thee birth?). McEwan también es hijo del Buen Pastor, y bromea con los límites de la visión antrópica de Perowne. Veámoslo criticando al realismo mágico y sus trucos poco científicos:


One visionary saw through a pub window his parents as they had been some weeks after his conception, discussing the possibility of aborting him. (67)

Esta escena que Perowne recuerda con hastío viene de otro de los hijos del rebaño de McEwan, The Child in Time. Claro que está la visión de la poetisa Daisy, incluso la del suegro Grammaticus, para contrarrestar la visión demasiado literalista y cuadriculada de Perowne; y todos son hijos delivered of their Father's brain. Bueno, exagero. Aunque Perowne sea insensible a la ficción y a la poesía, sí viaja al éxtasis, por fin, con el blues que ensaya su hijo Teo con su banda: "Or you can be happy if you dare. He knows what his mother meant. He can go for miles, he feels lifted up, right high across the counter. He doesn't want the song to end" (172).

Entre pena y blues, la alegría; runs a joy with silken twine. Y también trenzadas la ansiedad, el miedo, la incertidumbre. Una novela articulada en torno al asunto Oriente Medio, el 11-S, los atentados, las protestas contra la política americana. Marcada por la histeria occidental (¿es histeria?) a los atentados: we don't wanna die, pero lo vemos tanto en la tele. McEwan está atento a la cualidad especialmente mediática de la "Guerra Sobre el Terror", y la manera en que afecta a la fenomenología del hombre de la calle y a la psicopatología de la vida cotidiana, orientadas por las tecnologías de la comunicación. Las noticias han ido adquiriendo otra textura, nos imbrican más en el mundo globalizado. La narrativización del globo mediante el hilo conductor del terror.

he's feeling the pull, like gravity, of the approaching TV news. I'ts a condition of the times, this compulsion to hear how it goes with the world, and be joined to the generality, to a community of anxiety. The habit's grown stronger these past two years [la novela está ambientada en 2003]; a different scale of news value has been set by monstrous and spectacular scenes. The possibility of their recurrence is one thread that binds the days. The government's counsel - that an attack in an European or American city is an inevitability - isn't only a disclaimer of responsibility, it's a heady promise. Everyone fears it, but there's also a darker longing in the collective mind, a sickening for self-punishment and a blasphemous curiosity. Just as the hospitals have their crisis plans, so the television networks stand ready to deliver, and their audiences wait. Bigger, grosser next time. Please don't let it happen. But let me see it all the same, as it's happening and from every angle, and let me be among the first to know. (176)

Londres, imposible de defender, "waiting for his bomb, like a hundred other cities. Rush hour will be a convenient time. It might resemble the Paddington crash" (276) - o el 11-M. O el accidente de ayer en el metro de Valencia. Yo llamé a ver si mis padres y hermanos, en Valencia, estaban bien. Estaban.
His nerves, like tautened strings, vibrate obediently with each news 'release'. He's lost the habits of scepticism, he's becoming dim with contradictory opinion, he isn't thinking clearly, and just as bad, he senses he isn't thinking independently. (181)

Bueno, ¿no os decía yo que este Perowne es our own person?





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