domingo, 3 de abril de 2016

Retropost #809 (12 de marzo de 2006): No Direction Home




Qué curiosa sensación la de ver este documental sobre Dylan. De no salir el Dylan sesentón de vez en cuando reflexionando sobre sus orígenes, uno pensaría que estaba de regreso a los años setenta. Lo ha debido hacer Scorsese en plan nostálgico, al darse cuenta de que no existía la película oficial sobre el mito Dylan y sus orígenes. Pero como digo da la sensación de un déjà vu, bueno, en parte supongo por el abundante uso que hace de las imágenes de la gira inglesa del 66, lo más parecido a esta película que había salido antes. Sale mucho material que no había visto, claro, no le voy a criticar eso. Pero se mantiene a enorme distancia del personaje, sólo nos da su versión autorizada y oficial. Y menudo es Dylan para dejar que le anden escudriñando. Lo cual prueba supongo que es un tipo normal y corriente; pero eso es lo sospechoso, ser un tipo normal y corriente en esas circunstancias. Nada en absoluto sobre su vida privada, sus amores, familia, hijos, etc. Claro que estamos hablando sólo de la primera época de su carrera (que es también la más "mítica" y oficial). En suma, que Scorsese se ha dedicado a terminar de redondear el mito, en lugar de desmitificar.

Y hay elementos de desmitificación que apuntan. El instinto infalible de Dylan por hacerse carrera, manteniendo a la vez la imagen de quien no quiere la cosa. Eso tiene posibilidades no explotadas aquí. Su búsqueda de estilo en plan postizo: con sus diversos acentos regionales imitados, con su gorra luego abandonada, la armónica famosa con soporte, etc. Mira que molaba en tiempos, hasta yo me compré uno. La manera de subirse a la ola de las modas (¿Country? Pues toma. ¿Canción protesta? Ahí va. ¿Pop intenso pre-Bunbury? Marchando. ¿Rock? ¿Balada surrealista, poem unlimited?...). Llama la atención, sobre todo, su rechazo total a sus orígenes y a su familia. El cambio de nombre (¿por qué "Dylan?" - psscháaa... ni se sabe). El cambio de religión. La ausencia total de sus padres y familiares en el documental y en la vida. A self-made man. Se reinventó a sí mismo, totalmente, y produce cierta sensación de vacío, de personaje hueco. Dice que al oir música sentía que había nacido en una familia equivocada. Y es significativo el título del documental: no direction home. Quien deja su hogar de esta manera no es probable que vuelva a encontrarlo. Insinúa en una entrevista a los sesenta y tantos que aún está de camino a casa.

Ambivalencias me produce Dylan. Por una parte es el cantante de mi vida, el número uno, y una de las personas que más me han influido. Por otra parte, hay algo en Bob Dylan de falso, de totalmente falso, postizo, alienado de sí y de todo lo que le rodea. Una tendencia a absorber estilos, clichés, imágenes, frases hechas, "como una esponja" - un poco a lo Shakespeare, por otra parte. Materiales que recombina, amplifica; les da muchas veces una forma inolvidable, uno se olvida de dónde provienen. Pero a la vez no acaban esos materiales de expresar al auténtico Dylan, quizá porque éste es un desiderátum, un ente un tanto intertextual, descentrado. No esperéis de él ideas claras, por ejemplo, o posturas políticas coherentes (si es que éstas existen). La fluidez que eligió para sí mismo ha sido una excelente estrategia comercial. Pero a mí me deja pensando sobre mi propio desenraizamiento. Fascinante, Dylan, no tanto en sí (en general no existe) sino por lo que hacemos con él los demás, incluido Dylan.


mgdylan
Yo también oía a Dylan en los años setenta, en la radio-mueble de mi padre, y en los primeros cassettes que salieron. Y alucinaba en colores. Sylvie me regaló Desire a los catorce años. Me aprendí montones de canciones, me compré sus libros. "Stuck inside of Mobile with the Memphis Blues Again", "Viento idiota", "El blues de la lápìda", "Desolation Row", "Tangled up in blue", "Black Diamond Bay" "Like a Rolling Stone"... era la interfaz de la vida cotidiana y de otra realidad en la que siempre parece que estamos a punto de entrar.
(PS: me olvidaba de uno de mis primeros dibujos "surrealistas", de los años 70, que titulé "Magia y grandeza de Bob Dylan". Helo aquí, mediocremente escaneado).








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