jueves, 28 de enero de 2016

Retropost #577 (1 de noviembre de 2005): Serenity




Se nos presenta Serenity (Josh Whedon, 2005) como película de culto con su propio grupo de seguidores devotos, es decir, en la línea de Star Trek y Star Wars. Mucho mucho en esa línea: gustará a quienes les gustan las llamadas "óperas espaciales", aunque de ópera tiene tanto como de Western postmoderno a lo Mad Max; también hay ingredientes de Blade Runner, de Matrix y en general de todo lo que ha gustado en ficción espacial en los últimos treinta años. Podíamos decir sencillamente que es una Guerra de las Galaxias (¿alguien sigue llamando así a Star Wars?) actualizada para la década de los 2000. El futuro hay que actualizarlo, aunque en el caso de Star Wars la historia sucediese en una galaxia lejana, hace mucho tiempo... Esta no, ésta es futurista, sucede tras devastadoras guerras atómicas y colonizaciones espaciales, pero aunque no hay extraterrestres pintorescos, su cosmogonía y física astronáutica es tan arbitraria como la de Star Wars. Lo digo para que nadie se vaya a creer que estamos ante "ciencia ficción seria", whatever that might mean. También se nos quiere vender casi como una película psicológica, con personajes complejos y diálogos inteligentes... bueno, pues de eso nada. La psicología es de tebeo, como corresponde al género; los efectos especiales, el ritmo, la textura de las imágenes, están todos logrados dentro de su género, y baste con eso. Las peleas son espectaculares y predecibles en el estilo videojuego importado de las películas de kung fu; los vestuarios están adecuados a la moda primavera de este año, y todos eso nos coloca en el futuro para un rato. La historia no es menos absurda, ni más, que en todas las otras, pero merece un pequeño comentario políticamente contextualizado.

Argumento resumido: Hay una Alianza imperialista que quiere "ordenar" el universo con métodos violentos, invasivos, e inaceptables, aunque el resto del universo son mayormente unos tercermundistas salvajes, a veces incluso caníbales dementes. ¿Suena familiar? Pues si así es como ven al resto del universo los "cineastas alternativos" americanos, vamos buenos... Aunque ningún alternativo hace una película tan cara como ésta, claro, para empezar.

Parte del problema con la Alianza es que sus políticas de "colonización" fracasan, y de los mundos que ordenan, muchos mueren en plan peste súbita, y los supervivientes se vuelven terroristas irracionales. La política de ordenación cósmica, es, pues, cuestionable, pero esto se oculta a la población, que vive desinformada e idiotizada por el control gubernamental de los medios de información.

Hay unos alternativos, capitaneados por Han Solo en la nave Serenity, que se dedican al crimen simpático, matando sólo a terceros con los que no se identifica el espectador. Pero claro, como eso en realidad está mal por muy simpáticos que los haga, hay que darles Fe, una Causa. Hay un pastor negro castigado por la vida (los negros nos ponen en contacto con las esencias de la vida y la verdad) que con sus últimas palabras le exige a Han Solo que tenga fe en algo. Y Han Solo y su tripulación, que habían sido desengañados por la guerra que perdieron contra la Alianza, recuperan la fe y deciden hacer algo idealista.

Ese algo es retransmitir la información de todos los desastres causados por las políticas de Bush a la población, para que los conozca. Hay una grabación de los desastres de la colonización que supuestamente abre los ojos a quien la ve, y hay que llevarla a una potente antena que tiene un hacker alternativo, para que la retransmita. Lo malo es que hay que llevarla físicamente, y en el camino hay muchos caníbales, soldados de la Alianza, etc. Los tecnicismos de tranmisión de señales no están muy claros, pero para la película es un lema importante este de la información alternativa en manos de los blogueros: "You can’t stop the signal". Tras unas tortas frente al transmisor con el agente inhumano que habían enviado a detenerlo, Han Solo retransmite la señal, y vuelve a introducir el relativismo y la contestación social en la Galaxia.

El mercenario también era negro, un Colin Powell o Condoleezo Rice totalmente al servicio del poder blanco, pero que ahora al ver la grabación abreojos se vuelve "su propio hombre" y deja de creer en eso de purificar la galaxia a golpe de bombazo. Sin llegar a besarse al final con el héroe, sí llegan a un entendimiento entre caballeros.

Todo ello amenizado por unas chicas guapas psicóticas vestidas a lo grunge que dan tortas a diestro y siniestro con una coreografía milimetrada. Y también amenizado por un cierto experimentalismo en la representación de imágenes manipuladas, que en realidad no pasa de ser un poquito desconcertante al principio de la película, cuando no sabemos en qué nivel de realidad o de realidad grabada, o recordada, estamos; enseguida, sin embargo, coge la película el ritmo de las tortas y del western y de la tensión chicochica. En cuanto al sexo, está aún más difícil el tema en el futuro que ahora, así que aprovechad mientras no llega la Alianza.

Si bastase con retransmitir las manipulaciones de Bush a lo ancho y largo de la galaxia para que éstas dejasen de tener efecto, o para reblandecer a los Condoleezos de este mundo. Pero no-no; no funciona la cosa así, Mr. Whedon, todo esto es wishful thinking. Tampoco viendo la película se está haciendo nada por el orden mundial alternativo, me temo. Pero apuéstate que la película corre como la pólvora por la blogosfera, que es muy amante de la señal incontrolable y alternativa, por cuestionablemente alternativa que sea. Más de un punto en común, y no sólo aliterativo, hay entre la fascinación que nos produce la violencia de River (la grunge psicótica) y el asco que nos producen los Reavers (los caníbales que se arrancan la cara), así que se sigue cumpliendo la ley de que lo que reprimimos vuelve por la puerta de atrás – para la Alianza, y para la película.






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